Patricia Villa Coach de Movimiento Summa 2018-08-11T15:45:03+00:00

Patricia Villa Ema

Una cosa constante en mi vida ha sido el movimiento. Es la manera que he tenido de encontrar mi centro, de expresarme, de soltar ansiedades, de sentirme bien conmigo misma y de encontrar respuestas.

Del futbol al squash

Desde muy pequeña comencé a moverme porque era divertido y lo más divertido para mi era ir detrás de una pelota. Empecé con el fútbol hasta que mis compañeros comenzaron a jugar en la liga y yo no podía porque era chica y en aquel entonces no había equipos femeninos.

Decidí entonces ir detrás de una pelota más pequeña – la de tenis. Pero no me divertía tanto como el futbol, más que nada por el cambio de dinámica de grupo y la falta de química con el entrenador. Tras unas largas semanas de lluvia que hicieron imposible jugar al tenis, mi padre me sugirió jugar a squash en unas pistas que había al lado. Me sentí enganchada desde el primer momento. Potencia, fuerza, velocidad y resistencia todo en uno. Totalmente envigorante.

Después de aquello ya no volví a pisar el tenis y me dediqué a dar raquetazos a una bola incluso más pequeña. Entonces el squash estaba en auge en España y a mis 13 años ya estaba compitiendo en torneos nacionales. Continué en el circuito nacional e internacional durante 13 años, en los que conseguí el subcampeonato sub-16 de España, el campeonato absoluto en la Comunidad de Madrid durante 7 años, el subcampeonato de España absoluto y el ranking 33 en el mundo. Una etapa totalmente inolvidable en un deporte considerado uno de los más completos del mundo.

Partido con Rebecca Best en el Campeonato Mundial de Johannesburg, South Africa en 1993

Con Jahangir Khan, 6 veces campeón del mundo de squash.

 

 

 

 

 

 

 

 

Estar en el mundo de la competición me dio mucha fortaleza mental, física y afán de superación, pero fueron unos años duros, compitiendo muchos fines de semana, sintiendo la presión de cumplir expectativas tanto propias como externas, y tratando de compaginar mi vida deportiva, escolar, familiar y social.

Campeonato mundial individual y por equipos en Vancouver, Canada 1992

 

 

El salto a las antípodas

Con mucha energía para abarcarlo todo, estudié Ciencias Económicas y Empresariales y a mitad de la carrera, superé las duras pruebas físicas de acceso para estudiar Ciencias de la Educación Física y el Deporte en Madrid, la carrera de mis sueños. Fueron unos años enriquecedores donde aparte de aprender lo que más me gusta, llegué a cruzar trayectorias con atletas de una gran variedad de deportes.

Pero fue gracias a mi formación en Económicas y Empresariales que aterrizé en mi primer trabajo. Y bien lejos. Conseguí una plaza como becaria extranjera en una empresa de telecomunicaciones en Sydney, Australia. No es que me entusiarmara esa industria, pero lo de ir a Australia…yeah let’s go!

Desde Australia y con un trabajo de 40 horas semanales, no disponía del tiempo necesario para seguir compitiendo en Squash así que me dedicaba a explorar el paraíso natural de Australia en bicicleta. La bici me encantó porque enseguida notaba un sentimiento de libertad y un ritmo constante que invitaba a la retrospección y meditación en movimiento.

El gusanillo de la competición me llevó a participar en numerosas carreras tanto en bici de montaña, como de carretera. En mi mundo, la progresión lógica fue intentar el triatlón, tres deportes en uno: natación, ciclismo y carrera.

A mi cuerpo le vino muy bien pasar de un deporte explosivo como el squash a un deporte aeróbico como el triatlón. Creo que si hubiese continuado con el squash, habría acabado con alguna lesión importante, y que a la vez, el haber trabajado la musculatura con ejercicios de fuerza para el squash, me ayudó a no tener las lesiones típicas del deporte aeróbico de larga distancia.

Carrera distancia medio Ironman en Gualala, NSW (Australia)

 

El Ironman

Ya que me había metido de lleno en el triatlon, el siguiente reto que me puse fue completar un Ironman – la carrera más larga del triatlón: 3,8km nadando, 180km en la bici y 42,2km corriendo, sin interrupción. Entrenaba a las 6 de la mañana antes de trabajar y casi todas las tardes y fines de semana con un día de descanso semanal. Más que la forma física, lo más importante para competir en este tipo de carrera, que en promedio dura entre 10 y 12hrs, es una buena estrategia de entrenamiento y, por supuesto, una buena alimentación que ayude a compensar el desgaste físico.

Ironman tramo de natación (3,8km)

Ironman tramo de 180km en bicicleta.

Ironman tramo de 42km de carrera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El triatlón coincidió con una etapa en mi vida en la que necesitaba encontrar respuestas pero de esas que solo se encuentran haciendo un viaje introspectivo. Las largas distancias en bici, nadando y corriendo en plena naturaleza me ayudaron mucho en este viaje ya que se alcanzan unos momentos zen muy poderosos en estas fases largas de movimiento constante.

En la meta final del Ironman en Forsters, NSW (Australia) después de 12:30hrs de carrera.

 

Después del Ironman, mi cuerpo se sentía quebrado. Todas las fibras musculares se quejaban y el dolor duró días. Sentía también el desgaste físico y mental de 6 años dedicados al deporte aeróbico de larga distancia. Consideré entonces que había cumplido con esa etapa y nunca más volví a competir en triatlones.

La etapa triatleta me ayudó a diseñar numerosos programas de entrenamiento con periodización tanto para mi como para otros triatletas.

Vuelta al deporte por diversión

Australia es un país que invita al deporte al aire libre y durante los 8 años que estuve allí también disfruté del océano haciendo surf, boogie board y submarinismo. Perder miedo al oleaje y a las corrientes marinas fue un auténtico reto al principio, pero mereció la pena cambiar ese miedo por respeto al mar y lo que le rodea. Deslizarse sobre una ola en una tabla es una de las sensaciones más vivificantes que he tenido jamás.

                  

 

La loteria americana

En el año 2000 un amigo me convenció a mandar una aplicación a la lotería “green card” (tarjeta verde de residencia permanente) de EEUU. Lo mandé y meses después recibía una carta de aceptación, donde mi nombre fue elegido junto a otros 50,000 de los 14 millones de aplicantes en ese año. Tenía que ser puro destino, así que acepté y me mudé a San Francisco.

 

El país del fitness

EEUU es una explosión de innovación en el terreno del fitness así que en esta etapa me adentré en el mundo de la calistenia, el movimiento natural, yoga flow, los intervalos HIIT y el trabajo con peso. También tuve la suerte de explorar los maravillosos parques y pueblos de la costa oeste haciendo largos recorridos de biciturismo de montaña y carretera.

 

Vuelta a los origenes

Después de 12 años en San Francisco, vuelvo a España pero ya sabiendo que lo que me gusta y me llena es el contacto permanente con la naturaleza. Que las grandes ciudades no me dejan respirar hondo y lo que busco es un trocito de tierra donde pueda vivir y moverme de manera sostenible.

Y aquí estoy, en el norte de Extremadura, donde mi nuevo “deporte” consiste en construir muros de piedra, cavar surcos, desbrozar hierba, trabajar huertos, poner vallas, construir tejados, cortar leña, y todo lo demás que se necesita para vivir en plena naturaleza.

De repente todas las piezas encajan. El entrenamiento de fuerza, los ejercidos funcionales, las rutinas de intervalos y los ejercicios de movilidad tienen un fin concreto y palpable: acondicionar el cuerpo para las tareas físicas cotidianas, sean cuales sean.

Me doy cuenta de que el deporte en sí es una manera de moverse y entretenerse pero no es eficiente para poner el cuerpo realmente en forma y afrontar las demandas físicas de la vida. Hay que mejorar la manera en que nos movemos, alcanzar coordinación y libertad de movimientos, fuerza muscular, capacidad pulmonar, equilibrio y tener la capacidad de adaptarnos a las situaciones y ambientes que cambian.

Tras mis años de trayectoria por el mundo del fitness y habiendo visto como los estereotipos de belleza marcan esta industria, me quedo con una frase muy importante: funcionalidad sobre estética y diversión sobre sacrificio.

Con estos principios en mente creo, junto a Sonia, Movimiento Summa: un forma de moverse que entrena el cuerpo de manera global y nos prepara para las demandas físicas y mentales de la vida.