Ingredientes:

• 2 cucharadas de aceite o ghee

• 1 cebolla mediana, picada

• 2 dientes de ajo, picados

• 1 cucharada de jengibre fresco rallado

• 2 cucharaditas de comino molido

• 2 cucharaditas de cilantro molido

• 1 cucharadita de cúrcuma en polvo

• 1/2 cucharadita de pimentón ahumado

• 1/4 de cucharadita de canela en polvo

• 1/4 de cucharadita de pimienta de cayena (ajusta la cantidad según tu nivel de picante deseado)

• 1 lata (400 ml) de leche de coco

• Sal al gusto

Instrucciones:

1. Calienta el aceite o ghee en una cacerola grande a fuego medio-alto.

2. Agrega la cebolla picada y cocínala hasta que esté dorada y transparente.

3. Añade el ajo picado y el jengibre rallado a la cacerola. Cocina por unos minutos hasta que los aromas se liberen.

4. Agrega todas las especias: comino molido, cilantro molido, cúrcuma en polvo, pimentón ahumado, canela en polvo y pimienta de cayena. Revuelve bien para que las especias se mezclen con la cebolla, el ajo y el jengibre.

5. Vierte la leche de coco en la cacerola y mezcla todo junto. Deja que la salsa de curry hierva suavemente.

6. Reduce el fuego a bajo y cocina la salsa de curry durante 10-15 minutos, removiendo ocasionalmente, para permitir que los sabores se mezclen y la salsa espese ligeramente.

7. Prueba la salsa y agrega sal según tu preferencia.

8. Si deseas una textura más suave, puedes utilizar una licuadora de inmersión para mezclar la salsa de curry hasta obtener una consistencia más homogénea. O puedes dejarla tal cual si prefieres una textura más rústica.

9. Sirve la salsa de curry sobre verduras asadas, carnes a la parrilla o cualquier otro plato de tu elección.

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